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Según un estudio hecho por científicos suecos y publicado en el último número de la revista médica británica British Medical Journal, la idea de que dormir las horas necesarias es como un tratamiento de belleza no es un mito.

Los expertos, del Instituto Karolinska de Estocolmo, declaran que las personas que han dormido bien durante un período de horas recomendable, resultan más atractivas y más saludables que las personas que han estado privadas de sueño.

Los expertos fotografiaron a un grupo de 23 voluntarios después de que éstos durmieran ocho horas y les volvieron a fotografiar en otra ocasión, pero tras mantenerlos despiertos durante 31 horas.

Los voluntarios que no habían dormido aparecían menos saludables y menos atractivos en las fotos instantáneas, dice el estudio, y añade que los participantes no llevaban maquillaje y las fotos fueron tomadas siempre a una misma distancia y con la misa expresión facial.

Según los científicos del Instituto Karolinska, éstos resultados pueden ayudar a los médicos a detectar problemas de salud en los pacientes puesto que son un indicador importante de la falta de salud.

Las Consejería de Educación y la Consejería de Salud vienen desarrollando actuaciones conjuntas para promover la salud en los colegios. Se trata de una iniciativa que lleva a cabo la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, órgano perteneciente al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

Recientemente, ambas instituciones han puesto en marcha un programa de seguimiento y valoración de las dietas de los comedores escolares. A través de éste programa de actuaciones se pretende incrementar la calidad de los menús que se ofrecen en los centros de educación primaria, al tiempo que se llevan a cabo actividades para difundir entre los alumnos hábitos de vida saludables, que incluyan una dieta equilibrada y unos hábitos de vida saludables.

Este programa se enmarca en la llamada ‘Iniciativa europea para la vigilancia del crecimiento infantil‘ y servirá para promover la salud y el bienestar de los niños en la Enseñanza Primaria, a la vez que servirá para desarrollar mejoras en los programas de salud escolar.

La participación en esta iniciativa es voluntaria y confidencial, afecta a un número concreto de alumnos con edades comprendidas entre seis y diez años y los menús están supervisados por expertos nutricionistas y establecen diversas condiciones como la prevalencia de dieta mediterránea, el aumento de la proporción de frutas y verduras, la reducción de grasas y fritos en la dieta, introducción de más pescado y menos carne y una reducción considerable de la bollería industrial.

Algunos expertos señalan las bondades de una dieta vegetariana, aunque algunos no descartan la necesidad de tomar carne en pequeñas dosis. Sin embargo, entre los expertos no hay una total unanimidad al respecto. Mientras una parte cree que el vegetarianismo garantiza todos los nutrientes que el cuerpo necesita, otra piensa que en las dietas estrictamente vegetarianas hay deficiencias en hierro, zinc, yodo, vitamina D, vitamina B 12 y en aceites grasos omega 3.

Por tanto, estos últimos recomiendan tomar complementos vitamínicos para mitigar estas posibles deficiencias. Otros señalan que en una dieta equilibrada con carne y pescado en pequeñas cantidades no haría falta estos complementos y las virtudes serían prácticamente las mismas.

Quien quiera empezar una dieta vegetariana tiene que buscar primero un asesoramiento profesional. Sin duda se trata de buscar un cierto equilibrio entre los nutrientes. Hay situaciones en las que es especialmente necesario estar atentos: es el caso de embarazadas, de personas mayores, de la etapa de crecimiento…, tal como recuerda Manuel Moñino, vicepresidente de la Asociación Española de Dietistas Nutricionistas, y secretario del comité científico de la asociación 5 al día. La OMS recomienda tomar un 75% de proteína vegetal y un 25% de proteína animal. Pero hoy las proporciones están invertidas y en general se consume un 75% de proteína animal y 25% de vegetal.

Según el Ministerio de Sanidad, una mayor calidad de vida, mejor salud, menor estrés, mayor capacidad de realización de actividades cotidianas, mayor autoestima y mejor bienestar físico y psicológico, son algunos de los efectos que el sexo tiene sobre la tercera edad.

Desgraciadamente, existen perjuicios culturales relacionados con que los ancianos no pueden o no deben tener sexo. Es cierto que determinadas dolencias de la edad como la artritis, el dolor crónico, la diabetes, problemas de corazón, incontinencia o los accidentes cerebrovasculares, pueden dificultar la actividad, pero muchos de estos problemas pueden dejar de serlo si se consulta con el médico o incluso, pueden mejorar con la misma práctica del sexo.

Según una encuesta que realizó el Centro de Salud y Envejecimiento de Australia Occidental a casi 3.000 hombres de entre 75 y 95 años, la mitad de los abuelos el sexo sigue siendo importante en su vida. De éstos, más de la mitad estaban satisfechos con la frecuencia de la actividad, mientras que el 43 por ciento hubiera preferido que fuese mayor.

En la franja de 90 a 95 años, los hombres eran menos propensos a tener una vida sexual activa, pero el sexo se mantuvo por lo menos como algo importante para una quinta parte de este colectivo, «lo que desmiente el estereotipo de la persona mayor asexual», escriben los autores del estudio, que se ha publicado en la revista Annals of Internal Medicine.

Circunstancias como la edad, los niveles bajos de testosterona, las limitaciones físicas o la falta de interés de la pareja, la osteoporosis, el cáncer de próstata, la diabetes, los fármacos para la depresión, y algunos medicamentos para la presión arterial se asocian con la ausencia de sexo. Éstos datos, son de notable interés para los médicos que están realizando estudios para ver si la terapia de reemplazo hormonal puede beneficiar a los hombres mayores e incluso, para poder-lo tener en cuenta como terapia.

Con la llegada de las fiestas de Navidad, los empachos, la acidez, las digestiones pesadas y las resacas son el plato fuerte de muchos de nosotros. Es por esta razón que los expertos recomiendan masticar despacio los alimentos, no comer en exceso,y no abusar de carnes y grasas.

Año tras año, estas fiestas conllevan una alteración en la rutina profesional y familiar, pero sobre todo en los hábitos alimenticios que, tal y como alerta el secretario de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), el doctor Miguel Ángel Rubio, este cambio en los hábitos de alimentación suelen comportar un aumento de entre dos y cuatro kilos en la mayoría de la población.

El problema ha surgido en los últimos años ya que el periodo navideño no se acota a los días específicos de Navidad sino que viene a durar de media un mes ya que los productos típicos de estas fechas se empiezan a consumir sin control semanas antes de las fiestas. Todo ello desemboca en un indeseado incremento de peso que afecta a todas las personas incluidas las más jóvenes y las más ancianas.

Además, el problema continua al acabar las fiestas cuando esos kilos ganados no desaparecen tan fácilmente como se han cogido. “Uno se mete en la dinámica que coger peso en Navidad, pero también en Semana Santa y en verano, y llega un momento que estos dientes de sierra de subidas y bajadas pueden dejar de funcionar hasta que solo se sube peso o se pierde nada más que la mitad”, entrando en un bucle difícil de controlar y muy poco sano

La comida navideña en sí misma no tiene mucho valor calórico, ya que suelen ser menús compuestos por pavo, besugo ó mariscos, el problema, asegura el doctor, son los aperitivos y las bebidas que acompañan a la cena, además de los dulces propios de esta época. “Una tableta o polvorón tiene como mínimo 100 calorías, por lo que si se digieren tres polvorones y dos trozos de turrón se puede ingerir unas 500 calorías de un modo fácil”, explica.

El Instituto Navarro de Deporte ha realizado un estudio en el que se demuestra que es más eficaz conseguir la pérdida de peso combinando dieta y ejercicio que no reduciendo solamente la alimentación. El estudio a sido publicado en el “International Journal of Obesity” El estudio realizado comprueba cómo la distribución de la pérdida de grasa abdominal es diferente cuando únicamente se realiza una dieta que cuando se combina un régimen alimenticio con un programa de entrenamiento de fuerza.

Así, se ha demostrado que la pérdida de grasa localizada en la zona abdominal después de participar durante 16 semanas en un programa de pérdida de peso basado en una dieta con una restricción calórica de 500 kilocalorías diarias es distinta a cuando dicha dieta hipocalórica se combina con un programa de entrenamiento de fuerza.

El estudio resalta el hecho que en el caso del plan combinado, la perdida de grasa se produce en la región superior del abdomen, mientras que cuando se realizaba exclusivamente una dieta hipocalórica la pérdida de grasa se produce únicamente en la parte inferior del abdomen.
Por esta razón se llega a la asociación de que el ejercicio físico combinado con una dieta hipocalórica puede tener un efecto de disminución de la grasa abdominal más asociada con los factores de riesgo cardiovascular, en comparación a cuando se realiza de manera exclusiva y única un régimen alimenticio.

Estos resultados pueden ser de gran importancia para el manejo de los factores de riesgo cardiovascular o de las enfermedades asociadas al sedentarismo como la obesidad o la diabetes.

Una Encuesta sobre la Salud realizada este año revela que los ciudadanos no tienen tan buena salud como creen, ya que, a pesar de que el 70,9% valora su estado como bueno o muy bueno en el último año, lo cierto es que el 17,2% de la población mayor de 16 años ha sufrido de hipertensión arterial y el 16,3% dolores musculares o patológicos, mientras que el 26,2% es fumador habitual y el 13% bebe alcohol de forma regular.

El estudio pone de manifiesto que los trastornos más frecuentes que se han diagnosticado por un médico son la hipertensión arterial (17,2%), los dolores lumbares (16,3%) y cervicales (14,2%), la alergia crónica (12,0%), y las migrañas y dolores de cabeza frecuentes (8,6%), la ansiedad crónica (6,0%), la diabetes (5,9%), la depresión (5,3%) y el asma (4,3%).

La obesidad y el sobrepeso son otro de los problemas que llama la atención, por un lado se trata de dos problemas graves ya que desembocan, en muchos casos, en problemas cardíacos y, por otro lado, porque cada vez hay un número mayor de la población que padece de ellos. Este problema afecta en mayor medida a los hombres (62,8%) que a las mujeres (44,6%).

El porcentaje de personas con obesidad alcanza el 16,0% y el de sobrepeso el 37,7%. La obesidad aumenta con la edad en ambos sexos, tanto hombre como mujeres (afecta al 22,7% de hombres y al 23,7% de las mujeres mayores de 54 años).

Según los datos obtenidos ayer en la Encuesta Europea de salud, más del 50% de las personas afirma que sufre una enfermedad crónica, aunque el porcentaje del 74% opine que su salud es buena o muy buena. Esta afirmación sí puede compararse con otros trabajos, como la Encuesta Nacional de Salud que se realizó en el año 2006 y que era el 70% de la población el que declaró que se encontraba bien de salud.

Lo que se mantiene del trabajo de hace cuatro años es la diferencia entre sexos. El 77,6% de los hombres afirma que su salud está bien, mientras que el porcentaje baja al 69,5% cuando se realiza la misma encuesta al sexo femenino. La hipertensión arterial (17,2%), los dolores lumbares (16,3%) y cervicales (14,2%), la alergia crónica (12,0%), y las migrañas y dolores de cabeza frecuentes (8,6%), son los trastornos y dolencias más sufridos por la población encuestada.

Esta situación se relaciona con la cantidad de personas que afirman que no pueden desempeñar las actividades de la vida diaria por problemas de salud. En total un 7,29% de la población padece de este impedimento, aunque entre los mayores de 75 años la proporción sube al 38,82%. De nuevo, aquí hay una importante diferencia determinada por el género: el 30,36% de los hombres afirman que tienen estos impedimentos, mientras que entre las mujeres la proporción asciende al 44,4%.

El catedrático de Nutrición de la Universidad de Navarra Alfredo Martínez ha participado en una investigación europea que demuestra que un aumento moderado de proteínas y la reducción de alimentos con un alto índice glucémico, como harinas refinadas o arroz descascarillado, ayudan a mantener una dieta saludable y a no recuperar los kilos perdidos.

Los resultados, según explica el catedrático Alfredo Martínez en un comunicado, “demostraron que un incremento moderado de proteínas y un descenso de alimentos que aportan energía rápidamente, que tienen un alto índice glucémico, permite mantener los kilos perdidos e incluso, en algunos casos, continuar bajando de peso“.

Estas conclusiones, subraya, “suponen un cambio en la idea extendida de que las dietas con un contenido proteico de al menos un 30% son perjudiciales“, además, que lo más útil para perder peso no es contar las calorías, sino que la calidad de éstas no es igual en función de la capacidad de los alimentos a la hora de convertirse en energía cuando llegan en el organismo.

En este sentido Martínez declara que “no todas las calorías tienen el mismo efecto sobre el organismo y tanto las proteínas como los productos con bajo índice glucémico poseen un efecto saciante que ayuda a mantener la dieta en el tiempo”, por lo que ambos factores podrían explicar algunos resultados del estudio.

En la primera edición de Cortijo Urbano, el chef Paco Roncero puso de manifiesto que «el aceite es el nexo de unión entre la cocina tradicional y la cocina moderna». Y es que, la dieta mediterránea, según su punto de vista, «está en peligro de extinción si no la cuidamos, por lo que podríamos perder un patrimonio muy grande».

Éstas y otras declaraciones que hizo Roncero, estaban estrechamente relacionadas con el reciente reconocimiento que ha dado la UNESCO a la Dieta Mediterránea como patrimonio de la humanidad por sus aportaciones a nivel de salud y nutrición.

Según Paco Roncero, es «un hecho muy importante. La Dieta Mediterránea implica equilibrar los alimentos que se comen, controlar el estrés y la rapidez con que lo hacemos todo. Se podían perder los buenos hábitos y esto sirve de gran apoyo para que juntos luchemos por la Dieta Mediterránea, para que esté donde tiene que estar. Desde las escuelas, los gobiernos, etc., tienen que apoyar a la Dieta Mediterránea, los hábitos que tiene implícita, como comer más pescado, carne con moderación, etc.»

Roncero matizó que el aceite de oliva es «un producto esencial en la Dieta Mediterránea. Aún siendo una grasa hay que tener cuidado con el exceso de consumo. Pero es la grasa que tiene menos calorías y perjudica menos la salud, es por esta razón que hay que consumirla con moderación y dentro de una dieta saludable. “Otras grasas pueden estar muy buenas, como la mantequilla, pero yo no lo cambio por ninguna. Además, hay muchas formas de trabajar el aceite de oliva”.

Las informaciones, consejos y dietas ofrecidas en dietafitness.com únicamente constituyen una ayuda para la pérdida de peso o de dietas específicas, por lo que en ningún caso debe ser considerada como asesoramiento médico.
Recomendamos visitar a un médico antes de iniciar un proceso dietético (dietas para adelgazar, dietas para perder peso o ganarlo, dietas para bajar el colesterol, etc...) o un plan de entrenamiento físico.